Un programa de baja exigencia para personas en situación de vulnerabilidad y adaptado al lugar donde se hallan ayudaría a prevenir los brotes actuales y futuros de VIH en EE UU

Un estudio estadounidense, cuyos resultados se han publicado en la revista American Journal of Public Health, revela que la implementación de una intervención de baja exigencia ha permitido duplicar el número de personas que reciben profilaxis preexposición (PrEP) frente al VIH entre personas consumidoras de drogas que se hallan en situación de sinhogarismo en Boston (EE UU).

En los últimos años, se han registrado brotes de VIH entre personas consumidoras de drogas en situación de sinhogarismo en el conjunto de EE UU, alimentados por la epidemia de opioides que afecta al país, la falta de viviendas asequibles y la vulnerabilidad socioeconómica que afecta a algunos sectores de la población, entre otras razones.

Aunque se ha evidenciado una gran necesidad, la PrEP frente al VIH está muy infrautilizada en poblaciones vulnerables como las personas usuarias de drogas y, en particular, en situación de sinhogarismo. En parte, la escasa aceptación de la PrEP en esta población se podría atribuir a causas de tipo práctico, como la concurrencia de necesidades de salud y de supervivencia y la pérdida o el robo de medicación debido a la situación de calle.

Sin embargo, también se ha puesto de manifiesto que entre los médicos existe la creencia generalizada de que las personas que consumen drogas en situación de sinhogarismo no son buenas candidatas para recibir la PrEP. Sin embargo, esta idea no está respaldada por la evidencia. De hecho, los estudios sobre los tratamientos frente al VIH y la hepatitis C demuestran que los usuarios de drogas en situación de sinhogarismo pueden mantener una buena adherencia a la medicación diaria si se les proporciona el apoyo apropiado. Además, un estudio estadounidense anterior halló una elevada aceptabilidad de la PrEP frente al VIH entre usuarias de drogas inyectables en Filadelfia.

Con el objetivo de atender las necesidades de los colectivos más desfavorecidos, el Programa de Atención Sanitaria para las personas Sin Hogar de Boston proporciona servicios integrales de medicina, odontología, psiquiatría y reducción de daños asociados al consumo de drogas a las personas en situación de sinhogarismo en más de 45 puntos del área metropolitana de Boston. El programa utiliza una definición amplia de las personas en situación de sinhogarismo, que incluye a las personas que no están alojadas y/o que viven al aire libre; a las que se alojan en albergues, moteles y hoteles para personas sin hogar; a aquellas que se hallan en programas de reducción de daños para recibir tratamiento por el consumo de drogas y/o sustancias y que, de otro modo, no tendrían un lugar donde vivir; y a las que se alojan en casa de otras personas.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Brown (EE UU) llevó a cabo un estudio con el objetivo de evaluar los resultados de este programa -actualmente en activo- entre octubre de 2018 y febrero de 2020. Antes de la implementación del estudio, el programa de PrEP, dirigido por médicos, requería que los usuarios acudieran a múltiples visitas clínicas durante el seguimiento, y ofrecía poco apoyo a la adherencia o ayuda para acceder a otros servicios dirigidos a esta población. Para satisfacer mejor las necesidades de las personas que consumen drogas en situación de sinhogarismo se implementó a partir de octubre de 2018 un modelo de intervención de baja exigencia fácilmente accesible y orientado a la reducción de daños. Se ofrecen a los candidatos servicios de asistencia a la PrEP intensivos y adaptados, que a menudo implican controles semanales. Las personas que gestionan el servicio inscriben a los usuarios en el programa de la PrEP y realizan una extracción de sangre para los análisis de laboratorio a través de un servicio de análisis de proximidad. La intervención incluye el seguimiento por teléfono y a pie de calle, acompañando a las personas usuarias a las citas, ayudándolas a recoger la medicación, y remitiéndolas a otros servicios cuando sea necesario.

De este modo, los médicos y una enfermera del servicio de PrEP ofrecen consultas breves por teléfono o en persona y prescriben el tratamiento preventivo para iniciarlo el mismo día, según proceda, incluso antes de confirmar el estado serológico negativo al VIH de las personas usuarias. Las visitas con los médicos y los seguimientos se programan a las cuatro semanas del inicio y a intervalos de tres meses a partir de entonces. Faltar a una cita no supone la interrupción de la PrEP si se realizan análisis de sangre. Otra innovación del programa es la prescripción de intervalo corto de 7 a 14 días para mitigar el impacto de la medicación perdida o robada y el almacenamiento de la medicación in situ en el programa y en los centros afiliados.

Durante el periodo de estudio, el programa derivó a 239 personas que consumían drogas en situación de sinhogarismo a un gestor de PrEP frente al VIH. La edad media de los participantes era de 38 años, 138 eran hombres, 77 mujeres, 21 mujeres trans y un participante no binario. La mayoría (n=139) de los participantes eran de raza blanca, 33 eran de raza negra, 51 eran hispanos y 16 tenían una raza y/o etnia desconocida o diferente. La mayoría de los participantes (n=222) declararon que su idioma principal era el inglés, 16 el español y uno el vietnamita. El 71% de todos ellos tenía un historial de consumo de drogas inyectables.

De los 239 participantes que se derivó al servicio de gestión y manejo de la PrEP, a 152 se prescribió la píldora preventiva (64%). Esto supone más del doble de las 48 prescripciones de PrEP entre esta población en el año anterior. De las personas a las que se les prescribió la PrEP, 129 recogieron su receta inicial, 96 recogieron una reposición a las tres semanas, 42 recogieron una reposición a los tres meses y 22 a los 6 meses. La probabilidad acumulada de obtener una prescripción de PrEP durante seis meses era del 44% (intervalo de confianza del 95%: 36-52%). Los investigadores no pudieron obtener ningún dato sobre otras personas usuarias a las que se les pudo prescribir la PrEP fuera de este programa, pero creen que eso es poco frecuente.

Cabe destacar que en este estudio no se recogieron datos sobre la adherencia a la PrEP y que el seguimiento y los datos del programa anterior de PrEP frente al VIH fueron limitados para que se pudiera establecer una comparación. Asimismo, no se comunicaron resultados adversos (por ejemplo, seroconversión al VIH con resistencia a fármacos o brotes crónicos de hepatitis B).

Este estudio demuestra que las personas que consumen drogas en situación de sinhogarismo son buenas candidatas para recibir la PrEP frente al VIH y que se comprometen a tomarla con un apoyo adecuado y con un modelo de atención adaptado a las personas en el lugar donde se encuentran. Este modelo de intervención de baja exigencia y fácilmente accesible dirigido por la comunidad podría ser replicado en otros lugares para hacer frente a los actuales brotes de VIH y prevenir los futuros.

Como conclusión, los investigadores solicitan que se amplíe la financiación de los servicios de gestión y manejo de la PrEP, que se amplíe la oferta tanto en entornos sanitarios como comunitarios a los que acuden las personas que consumen drogas, y que se incluya a un número mayor de personas que consumen drogas como participantes de futuras investigaciones sobre la PrEP.


Fuente: 
Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH)

Referencia: Biello, K et al. Delivering preexposureAidsmap / Elaboración propia (gTt). prophylaxis to people who use drugs and experience homelessness, Boston, MA, 2018-2020. American Journal of Public Health 111: 1045-1048, 2021. doi: 10.2105/AJPH.2021.306208