El estudio Homosalud2020 arroja datos cuantitativos y cualitativos para entender las necesidades en salud de los hombres que practican chemsex y el alcance del fenómeno

Un 27,5% de los hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) en España declaran haber consumido drogas para mantener sexo en los doce últimos meses y aproximadamente un 10% revela haberlo hecho en contextos de chemsex. Este es uno de los hallazgos del estudio HomoSalud 2020 que ha sido realizado por la organización Stop Sida con la colaboración de investigadores del Centro de Estudios Epidemiologicos sobre las Infecciones de Transmisión Sexual y Sida de Cataluña (CEEISCAT), de la organización francesa CoalitionPLUS y la Universidad Autónoma de Barcelona.

Homasalud2020 tiene como objetivo describir el impacto del chemsex sobre la salud sexual, mental y social de los hombres GBHSH para mejorar las estrategias de abordaje y evitar o reducir su impacto negativo.

El estudio se llevó a cabo con una metodología mixta de análisis cuantitativo y cualitativo. El análisis cuantitativo se basó en los resultados de una encuesta online, implementada entre el 13 de enero y el 8 de febrero de 2021, dirigida a hombres GBHSH en España, realizada por Stop Sida en colaboración con otras organizaciones LGTB y promocionada a través de banners y mensajes instantáneos en apps de búsqueda de contactos sexuales (Scruff, Wappo, Machobb). El análisis cualitativo se llevó a cabo para complementar la encuesta y poner de relieve los datos cuantitativos con experiencia de vida. Los datos se recogieron mediante entrevistas semiestructuradas y grupos focales realizados en diciembre de 2020, con una duración aproximada de 80 minutos.

Los participantes que respondieron la encuesta (n=2.843) tenían una edad promedio de 39,9 años, siendo los participantes de 30 a 49 años los más representados (59,7%). La mayoría nacieron en España (81,0%) y residían en ciudades de tamaño mediano, grande o muy grande (68,7%). La mayor parte tenía estudios universitarios o superiores (60,7%), estaban activos profesionalmente (el 71,3% empleados o autónomos), y cerca de la mitad (48,5%) tenían un nivel de ingresos económicos de al menos 1.500€ mensuales.

La gran mayoría de los participantes se definió como homosexual o gay (85,2%). El 77% declaró sentise atraído solo por hombres cis, mientras el 22,6%, se siente atraído por hombres cis y otro(s) género(s) (mujeres cis y/o trans, y/o hombres trans). Una elevada prevalencia de los participantes comunicó haber sido íctima de insultos (71%), amenazas (35%) y/o ataques (31%) al menos alguna vez en su vida, siendo dichos porcentajes en el último año de 14%, 4% y 2%, respectivamente.

En cuanto al uso de portales webs o apps de búsqueda de contacto sexual, solo el 5,6% de los participantes declaró no utilizarlas nunca.

La mayor parte de informantes declaró tener buena o muy buena salud (86,7%), y buena o excelente condición física (65,6%). El 44,1% declaró vivir con alguna enfermedad crónica o algún problema de salud de larga duración. Entre los participantes que indicaron haber sido diagnosticado de alguna enfermedad o infección en los últimos 12 meses (n= 1.531), las ITS fueron las más autodeclaradas (37,1%). El 21,4% (n= 607) de los entrevistados afirmaron tener un diagnóstico de VIH, en su mayoría actualmente con una carga viral indetectable (95,2%).

Por lo que respecta al bienestar emocional y la salud mental, en las últimas 2 semanas previas al estudio, un 17,4% de los participantes declaran haber pensado o deseado morirse algunos días; 1,1% y 1,4% lo habían pensado más de la mitad de los días y casi todos los días, respectivamente. Un 59,5% declaró haber consultado o haber sido diagnosticado por, al menos, un problema de salud mental. Entre ellos, los problemas más reportados son: síntomas de estrés (63,6%), síntomas de depresión (60,1%) y síntomas de ansiedad (52,8%). Un 36,2% de los participantes con, al menos, uno de estos problemas de salud mental, había consultado o había sido diagnosticado en los últimos 12 meses.

En cuanto a las conductas sexuales, el 80,2% refirió haber tenido sexo con alguna pareja ocasional masculina y un 73,9%, no haber utilizado siempre el preservativo con las parejas ocasionales.

Entre los participantes que no declararon tener el VIH (n=2.236), el 64,8% se había realizado la prueba en los últimos 12 meses (44,4% en los últimos 6 meses) y 11,6% comunicó nohaberse realizado nunca la prueba del VIH.  De estos hombres, un 10,2% y un 2,9% habían tomado profilaxis post- y preexposición (PrEP) frente al VIH alguna vez, respectivamente, y un 10,8% estaban actualmente tomando PrEP. En total, un 46,0% de los participantes sin el VIH no descartaban tomar la PrEP algún día, o querían tomarla pero no sabían cómo ni dónde conseguirla.

En cuanto a la satisfacción sexual, más de la mitad de los participantes (55,2%) comunicaron sentirse satisfechos con su vida sexual, y entre los que no lo estaban, los motivos reportados con mayor frecuencia fueron no tener relaciones sexuales (59,9%), querer sexo con mayor frecuencia (36,5%), y querer más parejas sexuales (34,7%). Un 8,3% afirmó no sentirse satisfecho porque solamente podía tener sexo con drogas.

Los resultados del estudio revelan que un 65,2% de los participantes habían consumido alguna vez drogas, más de la mitad (52,3%) lo había hecho en los últimos 12 meses y una cuarta parte las había consumido para tener sexo (27,5%). La prevalencia global de consumo de drogas en contextos de chemsex fue de 9,4%.

Se observó que la edad de inicio al chemsex fue superior a la del consumo de drogas en general. La mitad de los participantes (49,4%) que habían realizado chemsex en los últimos 12 meses refirieron una edad de inicio de más de 30 años. El 68,6% de los participantes que realizaron chemsex en los últimos 12 meses lo hicieron con una frecuencia mensual (al menos una vez), y un 22,3% afirmó que su gasto en la compra de drogas era alto o excesivo.

Algo más de la mitad de los participantes que habían practicado chemsex (52,3%) lo habían hecho por un periodo de entre 3 a 10 años, mientras que los que lo habían hecho durante más de 16 años representaron un 10,5%. Las principales motivaciones relacionadas para el uso de sustancias fueron aumentar la libido (88,3%), desinhibirse sexualmente (85,7%), potenciar el placer (54,3%) e intensificar las sensaciones (52,5%). En cuanto al tipo de drogas consumidas en contextos de chemsex en los últimos 12 meses, destacan el poppers (85,7%), el GHB o GBL (72,9%), fármacos para potenciar la erección (72,9%), mefedrona (66,4%), metanfetamina (47,9%) y cocaína (43,8%).

La mayoría de encuentros sexuales se dieron en grupo (el 72,1% con tres o más hombres),y en lugares privados como la casa de otros (83,4%) o casa propia (71,7%). Para el 64,3% de los participantes el promedio de horas de una sesión de chemsex oscila entre 6 y 24 horas.

Entre los usuarios de chemsex en los últimos 12 meses, el 38,5% afirmó haberse inyectado drogas (slamming) de los cuales un 33,8% lo hizo en más de 10 ocasiones.  El uso compartido de jeringuillas fue reportado por un 33,3% ´de los que practicaron slamming. Las drogas inyectadas con más frecuencia son la metanfetamina y mefedrona (61,7%, y 24,7%, respectivamente). Los principales motivos de la práctica del slamming fueron el subidón inmediato (50%) y aspectos relacionados con la práctica sexual como mayor intensidad y desinhibición (39% y 31,4%, respectivamente). La curiosidad fue un motivo declarado por el 39% de los usuarios de slamming.

En cuanto al impacto del chemsex sobre la sexual, mental y psicosocial, tres cuartas partes de los que afirmaron necesitar más de 2 días para recuperarse de una sesión, llegando a necesitar una semana en el 8,7% de los casos.

El 90,9% de los participantes que lo practicaron en los últimos 12 meses afirmaron que su estado físico no era el de siempre tras una sesión. La mitad de ellos afirmaron sentir cansancio, el 30,9% sentirse sin energías o fuerzas, y el 19,9% sentir somnolencia. A nivel psicológico, sentir tristeza (29,1%), estar más sensibles (21,1%), estar apáticos o desganados (33,6%), irritados o malhumorados (18,9%), e inapetencia sexual (15,51%) son las sensaciones más reportadas por los participantes. El 16,5% de los usuarios de chemsex en los últimos 12 meses revelaron haber sufrido alguna sobredosis por consumo de drogas, la mayoría por consumo de GHB o GBL.

El 29,4% los participantes que habían practicado chemsex en los últimos 12 meses comunicaron estar preocupados por su consumo, principalmente por estar haciendo algo que no es correcto y perjudicial para su salud (80,8%), por los problemas de salud que les ha provocad el consumo (60,3%), y/o porque creen que dependen de las drogas para tener sexo (53,8%). Estar perdiendo el control sobre el consumo y el impacto a nivel económico del consumo fueron también motivos de preocupación declarados por un elevado porcentaje (52,6% y 51,3%, respectivamente).

Tomados todos estos datos en su conjunto, el estudio revela que los usuarios de chemsex presentan mayor prevalencia de problemas relacionados con la salud mental; una mayor prevalencia de enfermedades crónicas o problemas de salud de larga duración, infección por el VIH, hepatitis C y/o de ITS. Los usuarios de chemsex sin el VIH tuvieron una probabilidad 3,6 veces mayor de estar en PrEP que en el resto de participantes que consumían drogas. Finalmente, en relación con las conductas sexuales, los usuarios de chemsex presentan un mayor número de parejas sexuales masculinas, un menor uso consistente del preservativo con estas parejas, y una mayor probabilidad de haber recibido dinero, drogas, etc. a cambio de compañía o sexo.

Sobre la base de estos hallazgos, los investigadores remarcan que, dada la elevada prevalencia de consumo de drogas registrada en su estudio en hombres GBHSH y los distintos patrones y motivos del consumo que pueden darse, su abordaje debe de estar centrado y adaptado a las necesidades de cada usuario. Además, el estudio confirma el impacto del chemsex en la salud física, sexual, mental y social de los hombres GBHSH que lo practican, incluida la esfera familiar y/o laboral entre aquellos con un consumo más problemático. Por esta razón, lo autores del estudio Homosalud 2020 subrayan la necesidad de una mayor formación de los profesionales de la salud sobre uso sexuializado de drogas, así como la inclusión de pares en los programas de abordaje del chemsex.

Puede consultarse el informe completo Homosalud 2020 en el siguiente enlace.

 

Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencias:  Stop Sida. HomoSalud 2020: Consumo recreativo de drogas y su uso sexualizado (chemsex) en hombres gay, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH) de España. Informe de resultados. Barcelona, mayo 2021.