Las conclusiones de una encuesta de ámbito internacional revelan que las medidas adoptadas en respuesta a la COVID-19 han tenido un impacto significativo sobre la salud y la seguridad económica de algunas de las personas de la comunidad LGTB encuestadas.

Erik Lamontagne, de ONUSIDA, presentó los datos durante la XXIII Conferencia Internacional del Sida (AIDS 2020: Virtual), que se celebró de forma virtual la semana pasada.

La encuesta se llevó a cabo entre mediados de abril y mediados de mayo a través de redes sociales y sitios de citas orientados a la comunidad LGTB. A la misma respondieron más de 20.000 personas de dicho colectivo, procedentes de casi 140 países. Tres cuartas partes de las personas encuestadas se encontraban parcial o totalmente confinadas en sus casas en aquel momento.

El 12% de las personas tenían el VIH y el 94% de las personas con el VIH recibían tratamiento antirretroviral. De ellas, el 21% declararon que el acceso a su tratamiento se había visto limitado o dificultado y el 7% dijeron que se les había acabado el tratamiento antirretroviral o que corrían un riesgo inminente de que fuera así.

En cuanto a la situación económica, el 13% de las personas encuestadas afirmaron que habían perdido su trabajo como resultado del confinamiento debido a la COVID-19 y otro 44% mostraron preocupación por su empleo. También se identificaron numerosos casos de inseguridad alimentaria y, hecho, un 23% de las personas indicaron estar comiendo menos o saltándose comidas.

El trabajo sexual había constituido una fuente de ingresos para el 13% de las personas encuestadas antes de la COVID-19, pero solo lo seguía siendo para el 2% durante la pandemia. Por otro lado, un 1% señalaron que habían comenzado a realizar trabajo sexual debido a los problemas económicos ocasionados por el cierre.

Se efectuó un segundo análisis de un subconjunto de 2.134 personas de nueve países para determinar si las dificultades para acceder a los servicios de prevención del VIH se habían correlacionado con la gravedad de las medidas gubernamentales de confinamiento por la COVID-19 (cuantificadas empleando un sistema de puntuación desarrollado por la Universidad de Oxford).

Por cada aumento de diez puntos en la puntuación de severidad [de las medidas] por la COVID, se registró una reducción del 10% en las probabilidades de acceder en persona a las pruebas diagnósticas del VIH, una reducción del 9% en las probabilidades de acceder a la PrEP, una reducción del 6% en las probabilidades de acceder a los preservativos y una reducción del 2% en el acceso a los kits de autorrealización de la prueba. Las personas jóvenes (menores de 24 años) y las que se encontraban en la franja de ingresos más bajos presentaron, de forma sistemática, unas probabilidades más bajas de poder acceder a los servicios de prevención

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