En cuarentena

Hace aproximadamente 30 años un virus, el virus de inmunodeficiencia humana, causó miedo, incertidumbre, develó los peores sentimientos de los seres humanos que rechazaban y discriminaban a las personas que lo tenían y también mostró lo mejor de la gente: la solidaridad, el amor, el dolor de perder a alguien que amaban y volcarse a apoyar para que no suceda con otras personas. La ciencia avanzó, en mucho por el empuje de las comunidades afectadas y de esos héroes y heroínas, algunos quedaron en una batalla, otros son aún ejemplo viviente de participación y militancia.

Hoy, en tiempos de COVID 19, parece que se repiten historias. Otra vez la humanidad se encuentra perpleja ante algo que desconoce; algunas sociedades reaccionan mejor que otras, algunos sistemas de salud están más preparados que otros.

En Ecuador, la preocupación más grande que tenemos quienes estamos en salud pública, es la limitada capacidad de conocer la verdad para poder poner el hombro y trabajar en las respuestas sobre bases firmes. Kimirina como organización comunitaria de inmediato, apenas se produjo la orden de aislamiento social implantó mecanismos de atención en línea: telemedicina, programas educativos online, por la radio, por redes, provisión de tratamientos ARVs, ayuda humanitaria, etc., siempre con énfasis en quienes más lo necesitan. Pudo atender a personas extranjeras en situación de movilidad exigida por causas previas a la pandemia o por haberse debido de quedar en el país por las medidas de restricción del transporte nacional e internacional, entre otras acciones.

Sin embargo, no es suficiente, como organización de la sociedad civil creemos que debemos incidir en las políticas públicas para que se atienda correctamente a la epidemia causada por el nuevo coronavirus, pero que además debemos exigir del Estado que no se descuide la respuesta a la situación de salud en general de todas las personas y de dar respuesta a todas las enfermedades.

Al haber avanzado, gracias al esfuerzo de respuestas comunitarias -articuladas al sistema de salud nacional- en la respuesta al VIH, para lograr sentar bases sólidas en diagnóstico, prevención y tratamiento, hacia la meta de que nadie más muera por SIDA, no es una prebenda que se solicita sino es una realidad que se exige y por la que se ha luchado y se seguirá haciéndolo. Seguiremos de manera proactiva, innovadora, como siempre, trabajando con las personas, las comunidades y los gobiernos locales y nacional para establecer programas efectivos en los cuales se cumplan los derechos humanos.

Para la coyuntura, en el difícil momento que vivimos como país, Kimirina tiene una propuesta de trabajo para mejorar el diagnóstico de cOVID 19 con el esquema comunitario que ha sido exitoso en VIH. Estamos seguros que nuestros esfuerzos y propuestas serán escuchadas…

 

Amira Herdoiza

Directora Ejecutiva